Los costos ocultos de hacer negocio en fotografía

Por Eli Samuel Santa | Elysanta Photography

Hoy, mientras llevaba mi guagua a lavar para un shoot que tengo mañana y repasaba mentalmente todo lo que necesitaba preparar, empecé a pensar en algo que muchas veces pasamos por alto: la cantidad de gastos pequeños que implica producir incluso un shoot relativamente sencillo.

Lavar el carro. Llenar el tanque. Comprar algo que hace falta para la producción. Quizás comer fuera porque estás corriendo de una reunión a otra. Son cosas que hacemos casi automáticamente y que rara vez pensamos como parte del costo de hacer negocio.

Y ahí está el problema.

Uno de los errores más comunes entre fotógrafos y videógrafos es mirar el número grande de una cotización y pensar que todo eso es ganancia.

Cobras $1,500 por un shoot y suena espectacular comparado con lo que muchas personas ganan en uno o dos días de trabajo.

Pero facturar $1,500 no significa ganar $1,500.

Gasolina. Parking. Peajes. Comida. Café con clientes. Asistentes. Props. Laundry. Ropa de trabajo. Tenis. Software. Seguros. Discos duros. Cloud storage. Website. Herramientas. Mantenimiento.

Son muchos gastos pequeños que fácilmente ignoramos porque ninguno parece suficientemente grande para preocuparnos.

El efecto compuesto también funciona en contra

Cuando leí The Compound Effect, de Darren Hardy, algo que me ayudó mucho fue entender que las cosas pequeñas, repetidas continuamente, terminan produciendo resultados enormes.

Normalmente hablamos de este concepto para explicar buenos hábitos, inversiones o crecimiento.

Pero también funciona en dirección contraria.

Hay una historia clásica que lo ilustra muy bien.

Se cuenta que el creador del ajedrez le pidió a un rey una recompensa aparentemente sencilla: un grano de arroz en el primer cuadro del tablero, dos en el segundo, cuatro en el tercero y continuar duplicando la cantidad en cada cuadro.

Al principio parece insignificante.

Un grano.

Dos.

Cuatro.

Ocho.

Pero cuando llegas al final del tablero, la cantidad se vuelve gigantesca.

Eso mismo puede ocurrir con nuestro dinero.

$8 aquí.

$15 de parking.

$24 de comida.

$12 de un programa.

$40 de gasolina.

$18 de café con un cliente.

Individualmente ninguno parece peligroso.

Repetidos durante semanas, meses y años pueden vaciar una cuenta sin que nos demos cuenta.

Por eso recomiendo mucho leer The Compound Effect. Ayuda a visualizar cómo pequeñas decisiones económicas pueden convertirse en cantidades enormes con el tiempo.

Hay gastos que pertenecen al proyecto

Si necesitas un asistente para hacer el trabajo, el asistente no debería salir de tu ganancia.

Si necesitas comprar props, materiales o herramientas para producir el proyecto, deben considerarse dentro de la producción.

En shoots largos también hay que contemplar comida, crafty y tiempo para comer.

Porque tampoco hacemos nuestro mejor trabajo después de seis horas corridas, con hambre y agotados.

Y hay otros gastos menos obvios.

Durante años trabajé bodas. Para ciertos trabajos necesitas ropa apropiada, laundry, zapatos cómodos y hasta mantener una presentación profesional frente al cliente.

Los fotógrafos destruimos tenis.

Estamos de pie, cargando equipo, agachándonos, corriendo y metiéndonos en lugares donde terminamos dañándolos rápidamente.

Eso también cuesta.

Divide tus gastos operacionales

Programas, seguros, almacenamiento, website, cloud backup y otras herramientas mensuales no tienen que cargarse completos a un solo proyecto.

Pero todos tus proyectos juntos tienen que poder pagarlos.

Si gastas $500 mensuales en herramientas necesarias para operar y haces diez proyectos, ya sabes que existe aproximadamente un costo operacional de $50 por proyecto antes de comenzar a hablar de tu ganancia.

No necesariamente tienes que enseñarle ese cálculo al cliente.

Pero tú sí debes conocerlo.

Y no olvides las horas que nadie ve

Otra ñapa importante:

Un shoot de cuatro horas casi nunca representa cuatro horas de trabajo.

Antes hubo emails, reuniones, preparación y transportación.

Después vienen descarga, backup, selección, edición, retoque, exportación, entrega y seguimiento.

Quizás fotografiaste cuatro horas, pero invertiste doce o quince.

Ese tiempo también cuenta.

El cliente no está pagando tu laundry

Esto es importante.

No tienes que explicarle al cliente:

“Te estoy cobrando porque tengo que pagar Photoshop, gasolina, discos duros y lavar el carro.”

Esos son tus números internos.

El cliente está pagando por el valor del resultado: imágenes que venden, comunican, documentan, posicionan una marca o preservan un momento importante.

Tus costos simplemente te ayudan a saber cuál es el mínimo que necesitas cobrar para poder producir ese resultado de manera sostenible.

Y sí: cuando empiezas a hacer estos números correctamente, algunas personas no podrán pagarte.

Eso es normal.

No todas las personas que piden una cotización tienen que convertirse en clientes.

Lo que facturas no es lo que ganas

Muchos fotógrafos terminan abandonando la profesión no porque les falte talento, sino porque trabajaron durante años sin conocer realmente cuánto les costaba trabajar.

Por eso conviene revisar tus gastos todos los años.

¿Cuánto gastaste en software?

¿Cuánto en equipo y storage?

¿Cuánto en gasolina?

¿Cuánto en asistentes?

¿Cuánto en herramientas, ropa de trabajo, comida y pequeños gastos?

El problema rara vez está en un gasto gigantesco.

Muchas veces está en cien gastos pequeños que parecían no importar.

Ese es el Compound Effect.

Y entenderlo puede ser la diferencia entre simplemente trabajar mucho y construir una carrera que realmente pueda sostenerte.

Si quieres mejorar cómo piensas tus cotizaciones, también puedes probar Quilatar.com y Elysanta Pricing Co-Pilot, herramientas que he desarrollado para ayudar a creativos a cotizar con más criterio y no solamente por hora.

Después de alrededor de 20 años trabajando en fotografía, mi intención al hablar de esto no es producir ansiedad.

Es evitarte algunos de los cantazos que otros hemos tenido que aprender de la manera difícil.

Conoce tus números. Cuida los pequeños gastos. Cotiza con intención.

Porque lo pequeño, repetido suficientes veces, deja de ser pequeño.

Mantente creativo.

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Eli Samuel Santa es fotógrafo comercial especializado en alimentos, productos y contenido visual para marcas. Es fundador de Elysanta Photography y creador de Entre Amigos Creativos.

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